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25 de enero de 2026

Plato Paceño

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Angelita, hubiera preparado Plato Paceño, como lo hacía cada año con motivo de la fiesta de la #Alasita. 

Ella ya no está, pero intento mantener lo más que puedo sus tradiciones y preparar los platos que cocinaba, aún sabiendo que nunca tendrán la sazón de su comida. La sazón del amor.

¡Ay, Vidita!

Sí, a ella le gustaba fritar el queso así.

Sí, también pensé hacer cocer las habas con ambas cáscaras, pero me hubiera dicho ¡Ay, vidita, no seas flojo 😥!

11 de enero de 2021

De "Negritos", cumpleañeros y carpas

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Por: Cristobal Vargas Choque
El 9 de enero de 2021
 
 
 
 
 
 
 
 
Cuando por la memoria pasan los días de nuestra adolescencia y juventud son como remolinos de aguas teñidas de cariño, como lluvias copiosas de imágenes, como galopes y carpas en Reyes
Fiesta de Reyes en Tupiza

Humberto, Mateo y Fernándo
Entonces, no se puede dejar pasar un día como hoy sin llenarse de emoción y nostalgia. Sí, una fecha como hoy aunque en diferentes épocas llegaron al mundo, mejor dicho al “Planeta Rojo” dos extraordinarios amigos: Humberto y Fernando; dicho así, apenas son nombres propios, en el pago esto es completamente incompleto ¿No?, Ja, ja, ja, ja… Sí, sí.. hay que ser más explícitos, se trata del "Negro Leytón” y el “Negro Ruiz”, pero es posible que todavía haya dudas sobre el segundo que tuvo muchos apodos, algunos lo recordarán como Sady, pero muchos más como “Horacio”.


El Negro Leytón fue sin lugar a equivocaciones, una de las mejores voces que aportó nuestra tierra al canto popular y folklórico del País, fue él quien popularizó “El rompe cantarito” la inspiración emblemática de Willy Alfaro, juntos marcaron uno de los momentos más fecundos de la difusión de la música chicheña y especialmente tupiceña, ahí están las innumerables grabaciones discográficas.
 
Seguramente al respecto habrán trabajos de historiadores y biógrafos que dan o darán cuenta del merecido lugar que debe ocupar Humberto por todo el cariño con que dedicó su vida a enaltecer la cultura chicheña.

Recuerdo que antes de que cantara música nacional, era un amante de los boleros, de los valses y música latinoamericana, recordarán muchos verle acompañado por los “Diamantes”, un dúo, a veces trío al estilo de los famosos de esa época, Los Panchos. Boleros como “Sin mentir” o el emblemático “Angelitos Negros” eran aclamados por el fervoroso público en las innumerables veladas artísticas del pueblo, ya sea en el Teatro Suipacha o en la Cancha Ferro, donde dos micrófonos y algunos altavoces eran suficientes para degustar de la voz única y maravillosa del “Negrito de la voz de Oro” como se lo anunciaba.

Al empezar el presente siglo, creo que el dos mil tres, tuvimos el privilegio de homenajear a Humberto en Cochabamba, Acción Chicheña preparó una peña con rotundo éxito, en la ocasión le acompañaron músicos tupiceños como Guido Tito, Marcial Vargas y Jaime Barea, pudimos apreciar un variado repertorio, por supuesto no podían faltar las inmortales de Alfaro, Rompe Cantarito, Mi desventura, Amor feo, Mi escuelita, también interpretó de Carlos Rayne algunas hermosas cuecas y tonadas, de Domínguez la leñera y también algunas de su propia autoría, la canción de la noche fue “El botarate” del Papucho, y finalizó como era de esperar con el Vals a Tupiza de doña Remedios Oviedo Vda. De Daza.

 
Humberto Leytón - Tupiza Salud (1974)

Aquella ocasión los paisanos nos esforzamos para que el querido Humberto se sintiera feliz, Eduardo Arenas se ocupó de que todo estuviera así. Compartimos tardes de tertulias y asados, era un gran conversador de recuerdos y conceptos cariñosos para con todos los paisanos.

Fernando "Horacio" Ruiz

Así de cariñoso y conversador es también, El Negro Ruiz, el paisano que lleva consigo una rica historia personal digna de contarla y es poseedor de una férrea voluntad y determinación, a él me unen esos lazos no dichos ni escritos, solo sentidos y que son difíciles de expresarlos con palabras.

Fernando "Horacio" Ruiz
Con apenas quince años cumplidos residió en La Paz, en un momento de fuertes transformaciones sociales del País, a su retorno al pago su madurez era visible entre todos los amigos del barrio, fue siempre de esos líderes natos, allí donde le tocó vivir, llenaríamos muchas páginas si de escribir sus anécdotas se tratara… Los vaivenes del destino nos unieron en Cochabamba y allí continuamos cultivando esa amistad con lealtad, con respeto pero sobre todo con cariño, abrazamos los mismos ideales juveniles, nos regocijamos de los logros, mascullamos las frustraciones, pero siempre incólume la amistad de paisanos, en las buenas y en las malas.

Hace un año, luego de muchísimos otros ausente celebramos su cumple junto a sus hermanos y amigos del barrio, ahí en la casa familiar donde crecimos, Raúl y Wilfred, sus cuñados, amenizaron una tarde inolvidable con canto, chispa y recuerdos a la sombra del añoso árbol del patio.

Al mirar ese árbol y la habitación del fondo, recordé que un día como hoy de hace muchos años, el festejo empezó el día anterior, de carpa en carpa, probando las "delicatesen", pasando a las espirituosas, encontrándonos con muchísimos amigos y entre ellos al Negrito Leytón, que también adelantaba su festejo.

La carpa aquella era la más visitada, se aparecieron guitarreros de toda laya, claro, era comprensible, quien no quisiera echarse un gorjeo por lo menos, al lado de Humberto, hasta que, de la contigua carpa pasó a la nuestra un “carpero” como si de una película del Lejano Oeste se tratara… Entonces, tocaba la retirada, pero ganas todavía quedaban… Ja, ja, ja, ja…

En situaciones similares, siempre a alguien se le ilumina el foquito, vió su reloj y dijo: “Negro andá a dormir, dentro de poco será tu cumpleaños y tenemos que darte serenata”… Obediente, el Horacio hizo como que se recogía y… A las doce en punto, empezamos a cantar en la puerta de su casa hasta que con la voz afable y paternal don Santiago (Su señor padre) nos invitó a entrar… hasta el fondo donde era la habitación del Fer…

Un abrazo al cielo para Humberto, su voz y su recuerdo siempre estarán presentes en la paisanada, y otro para Fernando con todo el aprecio de toda la vida. Un recuerdo imperecedero para los "Negritos" del barrio, que por cierto eran muchísimos, quizá por eso y por mucho más llegaron a decir: "El Harlem de Tupiza",  ja, ja, ja, ja...

Grande riqueza, dulce compañía es la del ser que llega con el día y aclara nuestras noches interiores.

Fuente de convivencia, de ternura, es la amistad que crece y se madura en medio de alegrías y dolores.

(Carlos Castro Zaavedra)

2 de julio de 2016

Una miradita al tamal...

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Por: Cristóbal Vargas Choque 
(Madrid 2/6/2016)
 "Tamalito mal atao,
reventando de jigote
por vivir en matrimonio
más de tres años
soy todo un Quijote"
Como quisieramos,
los tupiceños, que sea
 el monumento al tamal
Así reza el verso hecho metáfora del gran compositor Willy Alfaro sobre uno de los símbolos más queridos e identitarios de nuestro milenario pueblo.

Del delicioso tamal tupiceño se ha dicho y escrito, no sé si mucho, suficiente o poco, sin embargo él siempre está ahí, cada mañana puntual, para provocar con sus aromas los delirios más cervantinos, presto a satisfacer los delicados, privilegiados y exigentes paladares de la paisanada.

Con la afluencia de Internet, hoy por hoy se transmite mucha información, pero ésta no siempre es verídica; en el caso del tamal tupiceño, últimamente se pueden apreciar algunas deformaciones, específicamente en cuanto a los ingredientes y la manera de elaborarlos. A raíz de estas malas prácticas, el buen amigo y paisano Javier Campos -más conocido como: "La Vieja"- cansado de tanto ultraje, me llamó y quiso poner claro lo que considera correcto. Y con la entonación de su voz, propia de los paisanos, afirmó rotundo: "No sé sabe donde haya nacido con exactitud, algunos dicen que lo trajeron los Aztecas, otros que desde centro América subió al norte y bajó hasta nuestras tierras, pero podría ser que desde acá, desde el Sur haya trepado por todo el continente, ¿por qué no? Eso no está claro."

Lo cierto y claro -como agüita del manantial- es que está presente en casi todas las culturas precolombinas; precisamente el vocablo "tamal" significa en varios lugares "envuelto" y su variedad es inmensa como los variopintos rostros que habitamos este nuestro continente. Pero, "La Vieja" como buen reivindicador que es sospecha que: el tamal nuestro nace de la necesidad que tuvieron nuestros abuelos de poseer un alimento de perennidad considerable, ya que serviría para realizar viajes a lugares alejados en el afán de intercambiar el fruto del trabajo o de la madre naturaleza, de pastorear el ganado o de realizar incursiones a lugares desconocidos; corrobora esto último recordándome: "No sé si te acuerdas, por ejemplo luego de la siembra, de los Wack'es y Cacharpayas se despachaba al campo a los bueyes a pastar libremente, luego después de semanas o meses iban a vigilar o retornarlos, para esas faenas el tamal era irremplazable, pues a decir de mucha gente mayor a la que he escuchado, incluso podían llevar un recipiente, una ollita, para después ser calentados los tamalitos en agua y convertirlos en deliciosas lagüitas".

Y va más allá en sus apreciaciones con esta afirmación: " Antes, quizás antes de los Incas, habrían tenido una técnica o alquimia que hacía posible la conservación hasta de seis meses, tal es así que no podía penetrar en el tamalito ni una párticula de oxigeno que la dañara, bastaba tenerlos colgaditos cerca del dintel de las portezuelas".

No dejan de tener razón y lógica las aseveraciones del paisano, porque la culinaria como componente vital de las culturas andinas, tiene esa marcada característica, fueron y son maestros en la deshidratación de los tubérculos, como la papa, la elaboración y conservación del charque y peces utilizando la sal o mediante el ahumado, el secado de variadas legumbres, conocedores de técnicas genéticas de diversificación del maíz, la quinua o el amaranto que maravillan al mundo entero.

Degustando nuestros tamalitos en Madrid.
¡Una delicia!
Todos estos recursos culturales son incalculables, porque son inmanentes a su modo de pensar, a su vinculación con el trabajo, con el medio natural. En los ritos de producción el hombre andino tiene mucha consideración y respeto a los recursos como las piedras, los ríos, los manantiales, los árboles, él los personifica en tono de respeto y cariño, se dirige pidiéndoles permiso, "licencia", ellos tienen vida propia, entabla un diálogo con ellos.

Por eso, no es casual escuchar afirmaciones sibilinas como: "Cuando se hacen tamales hay que pedir a quienes van a tratar con el maíz pelado, que vayan con buenas intenciones,  no se debe siquiera estar renegando, pues podría salir mal la cosa", esto me trae a la memoria un texto de la biotecnóloga alimentaria Patricia Cruzado Villalobos en un reportaje por tierras chicheñas, que señalaba asombrada: "Un sentido ritual y ceremonial envuelve a este plato cocinado con motivo de las fiestas de los dioses"; la estudiosa recogío en su trabajo algunos testimonios como: "Los disgustos cortan la masa", "esto conlleva que a las mujeres embarazadas o incluso con menstruación se les prohíbe, temporalmente, cocinarlos"- concluye.

"El secreto reside en que le ponemos más carne y mucho cariño", es la respuesta final ante la insistencia de saber el secreto de tan particular manjar. A mi, me huele a evasiva, quizás hasta una sonrisa percibió la distinguida profesional; casi estoy seguro que esa sonrisa conllevaba un: "¿Ayy.. habias queriu que te lo desvele..?" ¡Ja, ja, ja...! Hubiera querido estar ahí, para añadir en silencio y para mis adentros un: "Tinga la buchi" (Ja, ja, ja).

A sugerencia de Javi "la Vieja", quien manifiesta encontrar en ella mucha fidelidad, transcribo a continuación la receta de la paisana Faviola Beltrán, no sin antes agradecerla por compartir su buen hacer:

Ingredientes:
Maíz pelado
Cebollas
Charque de llama o de res
Ají colorado
Aceite
Achihote o urukú
Uvas pasa
Sal y pisca de azúcar

Preparación:

Dar un hervor el maíz pelado, luego moler y formar una masa.

Poner sal y el achihote o urukú, sacar el color en un poco de aceite y eso echar a la masa colando, seguir formando la masa, cuando se vea la masa bien formada y de color mas o menos roja dejar reposar hasta que tenga el jigote.

Picar las cebollas, poner a freir en aceite, cuando la cebolla esté transparente poner el ají colorado, la sal, el charque previamente cocido y la sal con el azúcar, esperar su cocción por treinta minutos y por último, hacer bolitas con la masa, en las bolitas hacer un hueco y poner una o dos cucharas del jigote, las uvas pasas y finalmente, sellarlas o cubrirlas con chala remojada del maíz y poner a hervir en una olla con poco de agua a fuego lento como una hora y media más o menos.

"¡Con esto más, pa' que es la vida!" diría yo y con Carlos Rayne (Panchito Sosa), concluiría con nostalgia: "De solo pensarlo se me hace agüiiita la boca... y también los ojos".

No habrá excusas para no festejar el aniversario de nuestra hermosa Tupiza; alegra mucho ver que casi en todos lo lugares donde están los paisanos revaloran lo ancestral, lo nuestro, volver a cantar con timbre de Felo: " Pero un dia ey volver, cuando vuelva faltarán tamales, del K'asauchu ni que hablar..."

Por eso, "La Vieja" recomienda a los jóvenes seguir investigando, indagando a sus abuelos para perdurar esa rica tradición oral del conocimiento y de esa forma darle el merecido lugar que merece nuestro apreciado tamalito y entonces todos repetir orgullosos una y mil veces: ¡Que churo es el pago!

Con todo cariño dedicado para todos los paisanos y especialmente a Javier, "La vieja", un amigo de toda la vida, que ha tenido la gentileza de llamarnos y a Gudu que nos recuerda a través de gusto musical, no olvidarnos nunca del pago.

8 de febrero de 2016

Aquellos carnavales...

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Por: Cristóbal Vargas Choque 
(Madrid 4/2/2016)




Todos los días anteriores a los carnavales suponían para mi y para algunos amigos un trajín permanente entre el río turbio, los cerros o los verdes choclares, era un deleite ir a "wirear", "c'uquear" cirgüelitos, peras y membrillos por casi todos los rincones y huertos de la campiña tupiceña; me pasaba horas y horas viendo cómo se plantaban los camiones en su temerario intento por pasar de Remedios a la otra banda, me parece todavia reciente la imagen de aquel señor de complexión fuerte, aunque de estatura pequeña caminar a las carreras y en calzoncillos, pisando las movedizas arenas debajo del espumoso y bravo turbión, él era el "vadeador" y enseñaba con múltiples ademanes y señas el lugar por donde era adecuado que las movilidades emprendieran la marcha, se llamaba Moisés y como aquel gran hombre bíblico, dominaba las aguas, mejor dicho sus corrientes traicioneras en esos meses de aguaceros y "estudio" de las comparsas que afinaban las coplas, las letras y melodías de manera colectiva para estrenarlos en Carnaval. Por eso, cada atardecer a medida que dejaban de trinar los Wichicos, los Papachiuchis, los Ch'iruncos y K'ererincas, se oía a la anata sonora convocar a los comparseros.

Por la mañana -no sé si el sábado o el mismo domingo- a eso de las nueve o diez aparecía repentinamente por el "recorte" el puntual tren carnavalero, haciendo sonar repetidamente su liberado silbato, la locomotora llegaba ataviada de coloridas serpentinas, algunos globos batientes y una bandera flameante con sus vistosos rojo y blanco, en los subsiguientes vagones repletos de gente, alegres batían palmas al compás de las bandas de música que llegaban del norte, desde la región de Oruro para las tres o cuatro comparsas del pago, a saber: La ferroviaria, la del Pueblo, la de los Comerciantes. En la estación era toda una algarabía, se confundían los sonidos de las bandas, vítores, abrazos, cuetillos y "dianitas" en señal de agradecimiento, para seguidamente dirigirse bailando a sus respectivas "sedes", la primera ahí cerquita, en su conocido edificio, la Del Pueblo creo que al edificio de los trabajadores mineros en plena Plaza principal y la de los Cocanis como también así la llamaban a la de los comerciantes en la "Boite Tropical", aquel hermoso salón de incontables fiestas y anécdotas del pago.

Pero no eran las únicas comparsas, no, habían muchas y de diversos nombres, recuerdo a los entusiastas "Chocan Tullus", "Los Teddy Boys", "Los Quebradeños", "Los Bambinos", "Los Gavilanes" , posteriormente los grupos juveniles y de los barrios, sería interminable mencionar a cada uno de ellos.

Por la tarde, a eso de las tres a cuatro se agrupaban los carnavaleros muy cerca del Viejo Molle, en la "orilla", ahí empezaba la "ENTRADA DEL CARNAVAL TUPICEÑO", presidida por las autoridades ediles y la querida Murga, esa singular agrupación espontanea donde la tradición de la sátira y el buen humor destilaba sus galas haciendo visibles la improvisación, la crítica, el descontento o denuncia en su caso, pero también exhibían las artes manuales, recuerdo aquella comparsa bien formada con máscaras de los personajes de la revista "Condorito", muy bien logradas y cada personaje acertadamente escogido, ¡fue fabuloso!. Otra que causó mucha espectacularidad fue la de los Átomos, con aquellos personajes siniestros de mucho realismo, causando pavor y miedo; también recuerdo a Roberto Bernal personificando al Quijote de la Mancha y Hernán su hermano, de Sancho Panza, al paso pausado de un hermoso moro haciendo de Rocinante bajaban la serpenteante calle Chorolque.

Pero, había y creo que todavía hay INFALTABLES de la Murga como el Perico Rivas, el Amado Ángelo, el señor Valentín Cornejo, el Watila o don Guillermo Bernal que tenía mucha inventiva, cada año sorprendía con algún que otro traje vistoso; en una oportunidad participamos los AJAX, y nos pintamos todo el cuerpo de negro y aprovechando las largas cabelleras que eran la moda sujetábamos huesos en la cabellera, parecíamos esos personajes grotescos de las historietas de Tarzán: los "negros", ja, ja, ja... lo que nunca sospeché es que don Guillermo iba a ir en la ocasión de Centurión Romano, él iba agarrado de un látigo y no se molestaba en propinarnos sendos "Huascazos", al principio le seguimos la corriente como escenificando una cacería de negros, pero al final yo acabé escapándome del cruel romano, ja, ja, ja...

Pero estaban también, siempre los más entrañables personajes carnavaleros, me refiero a paisanos como Lino Delgado que son capaces de elevar nuestro orgullo chicheño con la simpleza de su cajita, su quenita, su erk'e y su copla que vuelve en eco grandioso desde los cerros colorados o la comparsa Rosa Laurel con el pitico Ortega, la Flor de Santa Elena con Rafallo y los Terneros Ocampo, la comparsa de Palala con Vicente Soruco y el Juc'ucha Eugenito Flores o el Chato Teofilo, sí, ese que no requería acento en su nombre y que se encajaba la piel de un chivo recién faenado como máscara para burlar y ahuyentar a los dobendes y mandingas con sus ademanes y monerías, o el "Barbolín de Tambillo" con su amada Elenita inseparables al compás de su menudo trotecito. Y por supuesto un Cantinflas haciendo de las suyas, llevándose el aplauso de la gente, infaltables damas como la señora Jiménez, con su pollera celeste la blusa blanca y su bombín en la cabeza aunque de cabellos cortos lo mismo que su vecina de enfrente la señora Presenta, luciendo sus trenzas largas similares a la de Arminda la bella morena con el embrujo de su sonrisa y el destellante oro de entre sus blancos dientes... o la proligidad de los bandereros de cada grupo, destacando entre todos el Zolano. Todo inundado con el aroma profundo de la albahaca y el maíz, el colorido de la harina en los rostros y de los girasoles en una mano cortando el aire chicheño en círculos alegres.

La fiesta había empezado, por las noches bailes con orquestas, en las calles las pandillas con sus recorridos casa por casa a los sones de guitarras, bombitos y acordeones, no era usual molestar a los bailarines con chorros de agua o tóxicas espumas que afean y dañan las vestimentas. El Martes estaba destinado para jugar con agua, era generalizado y divertido, los Artola recorrían las calles mojando a todos desde su camión lleno de turriles con agua, haciendo uso de las bombas, la Ch'alla, el asado y los confites al aire o los techos lo cubrían todo,era un día de K'oa y cuetillos, por la noche una reunión de todas las comparsas bien ch'alladas daban vueltas bailando por la plaza para acabar en sus respectivas sedes. Nosotros nos colábamos al final de los bailarines y portando una "colita" extraviada en el pecho se lo mostrábamos al Pepino controlador de los aportantes, que solía golpearnos con su "matasuegra" a lo que le espetábamos desde lejos: "Pepino chorizo sin calzón..."

El Domingo de Tentación, desde tempranas horas cada comparsa exhibía su bandera en su lugar correspondiente en la vera del rió, allí en Chajrahuasi en aquella pradera bajo los sauces se daban cita para despedir al Carnaval y a las bandas con abundantes comilonas; toda la población ocupaba los hermosos lugares junto a los maizales y entre familias compartían una buena parrillita, mucho singani, chicha, amistad y solidaridad, allí se nombraban a los nuevos "pasantes",a los "alféreces", a los "promesantes", y con ritos de respeto daban gracias al Carnaval. Yo oía decir: "Gracias al Carnaval tenemos cosecha... pal Carnaval uno se compra algo... participamos entre todos, es la Pachamama la que nos da alimentos, por eso nos invitamos todo en Carnaval... ¿es una ronda no ve?, como la vida, como la copla, como cuando bailamos en ronda, eso es... Aquellas rotundas afirmaciones me subyugaban por no entenderlas...

Para todos los paisanos este recuerdito, espero que se diviertan y sigan guardando nuestras ricas tradiciones carnavaleras.Hago míos estos versos del gran Peteco Carabajal. Con el permiso del poeta:

Ayy perfumes del Carnaval
ya nunca me he de olvidar
su piel llevaba el aroma
de flor y tierra mojada.

Bellos recuerdos
que siempre los guardo
muy dentro de mi alma.

Cristobal Vargas Choque

10 de enero de 2015

La Fiesta de Reyes que pude ver...

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Aquel grito de mi madre - lo cual no era usual- me paró en seco, agarré mi pelota y fui a su encuentro, lo había hecho para pedirme que ayudara a la vecina a llevar los listones, tablas, calaminas y alambres con los que armarían su carpa en la orilla.

Recuerdo que cavábamos con un barreno la tierra que ya estaba demarcada con torpes lineas de yeso,  por funcionarios de la Alcaldía; el trabajo frenético, entre golpes de martillos, combos y clavos, gritos y silbidos poco a poco se apagaban antes de que se pusiera el sol, a esas horas estaban casi listas la mayoría de las carpas, no faltaban las otras, esas hechas de molles y sauces, parecían casuchas, hoy dirían "ecológicas", otras eran cubiertas con lonas, el inconveniente estaba si llovía, por eso el techo era lo más cuidadosamente trabajado, cubrirlo muy bien era la norma.

Por la noche, las poncheras avivaban los braseros, las ollas humeantes con el fuerte aroma a canela y leche, lámparas con vela, otras con mecheros y algunas que decían: "A camisa", como las más modernas, todas alumbraban aquel espacio a pocos metros del río.

Otras tantas carpas, eran armadas en el callejón hacia Remedios, con las mismas características, pero corrían mucho peligro, ya que hubo en años pasados, copiosas lluvias formando temerarios turbiones que arrasaron con todo a su paso. Mi madre callaba absorta al recordar aquellas desgracias.

Al día siguiente, desde tempranas horas la población acudía a la fiesta, primero cruzaban al frente, a lo de la virgencita, yo veía filas de feligreses pisando la famosas "saltanitas" que eran unas piedras sobresalientes que impedían mojarse los zapatos y a veces un tronco toscamente labrado para hacer de improvisado puente en el lugar más caudaloso y profundo del casi cristalino río. En la puerta del bello templo muchas velas para vender, un fuerte olor a incienso lo cubría todo y al poniente de ese frontis, un bullanguero y simpático loro imitaba silbidos y risas.

Al retornar, en plena esquina del callejón y el río, se pertrechaban los alfareros que llegaban desde Chagua,Talina y Santa Catalina, trayendo ollas, jarras, vasijas, wirkhís, cántaros, p'uitulus, tutumas y las sartas de ollas en miniatura para las niñas.

De la Argentina llegaban algunos gauchos que ofrecían hermosas mulas, tan fuertes y dóciles como los abundantes burros que colapsaban los pocos corrales circundantes, muchos enseres para caballos, monturas, bridas, riendas, estribos y una variedad de fuetes, lazos, chicotes, coyundas y taleros.

Para esa hora ya estaban en la orilla los pajpacos haciendo de las suyas con su consabida verborrea, dos o tres fotógrafos de antaño con su cajita oscura y una tela negra con la que se cubrían toda la cabeza para evitar los rayos del sol, de rato en rato mojaban el papel como si estuviesen lavando las imágenes logradas, muy cerca de ellos, un pintoresco señor de sombrero y chaleco, llamaba a probar la suerte, tenia unos vistosos pajaritos de color blanco, parecían más bien periquitos, muy bien amaestrados, que al solo golpe en la jaula, extraían con su pico un papelito envuelto en el que estaba escrito tu suerte. A mí me asustaba saber que la mía estaba aprisionada en esa jaula, por eso, mi mirada la dirigía al asustadizo monito que se hallaba sentado sobre dicha jaula, con su sombrero de charro y a veces con el sombrero alón, sujetado con una cadena dorada de la cintura al botón del chaleco del poseedor de las suertes.

Después del medio día, la caballada, como decía mi madre, era grandiosa, habían grupos de doce o quince jinetes, con sus mozas en ancas, cantando tonadas con sus agudas voces al son de las cajitas, en cada tropa, uno con su erke, mi madre decía "kuti", al parecer se trataba de un pequeño cornetín de ojalata, no sabría precisarlo; pasaban al galope el río unos de ida y otros de vuelta, solían darse sendos azotes, no sé si era una manera de divertirse o se trataba de alguna rivalidad, llegaban desde Oploca, del lado de San Miguel, de Almona, otros tantos de Chacopampa,Talina, Quiriza y otros menos de Mochará y Río Blanco. Tomaban la calle Tumusla, hasta la Plaza y retornaban por la Chorolque sacando chispas con los cascos y herraduras en las calles que por entonces solo eran empedradas.

El olor de las peritas que llegaban en "chipas" desde Totora, Cotagaita, Vichocla, Cazón, los quesos mochareños, los deliciosos tamales de las señoras Donaire, los picantes de doña Patricia Vedia y de doña Indalicia, los mentados singanis de doña Regina, las chichitas de doña Barbarita o de doña Adrianita Gonzales y por la tarde los pasteles inigualables de doña Carmen Villegas, de la señora Vargas, mamá del cura, las frutas secas de doña Nelly Mendoza... En fin una variopinta de manjares que mareaban el olfato, el gusto y la vista.

Y por las noches, los ponches eran los dueños y señores, las voces y guitarras de los cantores, pero también no dejaban de sonar una batería y un acordeón en alguna de las casas contiguas al río, mi mamá decía: "La orquesta", a mi me causaba mucha gracia su rotunda afirmación. Así eran aquellos años sesenta, luego la fiesta perdió su brillo a tal punto que apenas dos o tres jinetes paseaban, uno de ellos era el P'esko Oropeza en su brioso moro como guardián y acusador de nuestra dejadez galopaba las últimas fiestas que vi con alguna atención junto al testigo mayor de nuestra fiesta: El viejo Molle de nuestra "Lameda..."

¡¡¡Para todos los amigos de nuestra hermosa infancia!!!

3 de junio de 2013

Para empezar que sean dos...

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Entre las actividades ineludibles cuando uno visita Tupiza están, por supuesto, el comer tamales, buñuelitos en el mercado negro, tomar una rica chicha (si consigues), meterle unas salteñitas por la matina y si puedes un asado o cordero a la cruz con los amigos, lo máximo es que sea tiempo de choclos y tu viejita te prepare unas ricas humintas pero, claro, choclo no hay año redondo.

Luis Miguel Murillo Balcera
Y no puede faltar en la lista de gustitos degustados, meterle unos ricos "sandwichs de matambre" elaborados por mi primo "Luis Miguel el querido Pataquito". Y sí ya saben, seguro que lo encuentran por la plaza, la terminal, el mercado o si hay algún evento deportivo en el estadio o el coliseo, con su canasta llena de delicias para que puedas zamparle a tu gusto dos o tres de sus deliciosos sandwichs o pucacapas que las hace con o sin ají, personalmente las prefiero con ají y cebollita... ¡Qué cosas más ricas che!

Si, acaso, no encontraras a Luis Miguel en los lugares que mencioné, puedes subir la calle 7 de noviembre, sí esa, la que está al lado de la iglesia y buscarlo en el "Snack Mickey" al final de la cuadra.

¡Ya no sean quejumbrosos che! Si fuera cierto que no comparto nada, no estarían viendo las imágenes de este delicioso enrrollado de matambre preparado por Luis Miguel.

22 de septiembre de 2012

La tradición de Los Chichas en chiquito

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Nuevamente, el Sureño "Periódico Patrimonio de la Gran Región de Los Chichas" lanzó una edición miniatura con motivo de la realización de las ferias de Santa Anita que, como recordarán los paisanos, se realizan en diferentes zonas de Tupiza, a partir de la última semana de julio.

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El Sureñito llegó, en esta ocasión, acompañado de Los Chichitas - Suplementito Cultural y de una colección de mini afiches que promocionan las diferentes festividades y actividades culturales de Los Chichas.
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Y no faltaron los billetitos en diferentes cortes de Los Chicheños, emitidos por el Banco Sureño de Tupiza, que circularon junto a los billetitos de moneda extranjera.
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Celebramos la iniciativa del Sureño, que rescata las diferentes tradiciones y personajes de nuestra tierra chicheña y que son  parte de las razones por las cuales debemos declarar nuestra pertenencia a la Nación de Los "Chichas", cuando nos pregunten al respecto en la pregunta número 29 del Censo de Población y Vivienda que se realizará en el mes de noviembre.

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13 de agosto de 2012

Bateria tupiceña

En Tupiza tenemos grandes talentos que deben ser valorados y reconocidos.
Personalmente estoy cumpliendo con mi meta y con mi pueblo (Tupiza) dejando huellas en la batería.
 Dice el Músico-baterista Waldo Sandy más conocido como el Conejo Sandy.


Gustavo Angelo (GA) ¿Cómo empezaste con la música?

Waldo Sandy (WS) Mi viejo me consiguió una batería para tocar con un conjunto que armamos con mi hermano mayor Rolito, un gran guitarrista, por lo que el pueblito encantao y los amigos me conocen por la batería, este instrumento me fascinó desde que tenía mis trece años, Yo siempre me consideré un baterista, de esa manera fueron mis principios en la vida musical.

GA ¿Qué es la música, la batería y el ritmo en tu juicio?

WS La música es la expresión neta del alma, lo más sublime que puede relucir en una persona; sentimientos puros hacia los que te asedian, una descripción del espíritu.

La batería es el cauce del río, un instrumento en el que te guías por el ritmo, si te das cuenta en términos vulgares, hay que tener buena oreja para  ejecutar una batería.

El ritmo, es un factor muy importante en la música que es el tiempo exacto de una expresión musical, los tempos, los espacios, son marcados por un ritmo en una percusión que hace que sea el cauce del  río.

GA ¿Cómo subsanan los arrítmicos,  esa problemática del ritmo en la batería?

WS Un baterista sí suele tener los conocimientos técnico-musicales de lectura es difícil que pueda perderse,  o bien teniendo una partitura en frente al atril es poco probable perderse, el arrítmico se puede desenvolver fácilmente por una partitura o nomenclatura musical en cualquier ritmo. En una batería tienen que haber muchas cosas, por ejemplo si un baterista está en una orquesta sinfónica, tiene que tener la partitura, aparte debe poseer la idea clara de la creatividad para adornar en los momentos precisos, todo lo necesario para  un adorno de la percusión.

En Bolivia muchos músicos bateristas son al oído, y si el baterista es un arrítmico en esa índole entonces el grupo está perdido, de esa manera considero el ritmo lo más fundamental de la música.

GA ¿Por qué los bateristas suelen estar detrás de los demás instrumentos? ¿Cual es la razón?

WS Como es un instrumento de percusión, siempre tiene que estar en un lugar alejado, detrás de todos los instrumentos que tienen la suavidad o finura del sonido.

Por el sonido de los instrumentos el bombo, el tambor, los platinos, los tontones, los sonidos son más fuertes por eso es que tiene que haber necesariamente un equilibrio de audio, se deben apreciar todos los instrumentos, por ejemplo si la batería está en un lugar es por estudios, normas y términos de orquestas que han determinado ese lugar, es la razón técnica para que los percusionistas se ubiquen en la parte de atrás.

GA ¿El baterista respeta los solos en los instrumentos?

WS Todo músico considera su instrumento el más importante, sea el baterista, clarinete, violín, pianista, guitarrista etc.

El respeto debe ser mutuo, si tiene que sobresalir la guitarra, todos deben bajar la guardia, descender la fuerza, el volumen, todos tienen su momento, hay compases donde la batería debe resaltar entonces los otros deben bajar la guardia. Y así sucesivamente….

GA En la actualidad, ¿qué genero  de música sueles tocar?

Ahora que radico en mi tierra (Tupiza), el jazz y el rock son escasos, ambos géneros son los que me fascinan, empero no puedo aplicar estos ritmos a la batería por la carencia de gente (músicos) que puedan interpretar y dedicarse  a este código musical, razón por lo que estoy dedicado al folklore y la investigación de la música del pago (Tupiza)

En la actualidad los ritmos de la tradición chicheña son los que suelo tocar mayormente como ser: la chacarera, la cueca, la copla, etc. Con la esencia de resaltar siempre la batería que  este involucrado en esta índole.

GA Cual es tu opinión del carácter musical y rítmico de Alfredo Domínguez

Mucha gente ha tergiversado la música de Alfredo Domínguez, como por ejemplo en una chacarera le volvieron un bailecito, un carnavalito, etc. Los ritmos originales debe ser  respetados siempre, si fue una chacarera debe ser tal como es.

Yo tuve una experiencia marcada con Alfredo Domínguez, cuando los sawarawas, tocaban el tema del “pueblito encantao”, esta obra en ritmo de chacarera, la estructura de la percusión era sui generis- única, se tocaba entre dos a tres percusionistas el ritmo, es una chacarera bien compleja, pero al final se debe no mas interpretar como es la chacarera tradicional.

Si no me equivoco Tili Borges, en ese entonces el ejecutor del bombo, era el que me explicaba y observaba los ensayos en la casa de la cultura el Orcollo Alfaro, donde más se patinaban era en el ritmo del pueblito encantao, no salía como Alfredo quería porque era muy complicado hacerlo al estilo de Alfredo.

GA ¿Qué valor tiene Alfredo Domínguez para ti?

Una eminencia, porque realmente ha sabido ejecutar el instrumento de la guitarra, de difundir una música tan única de la región, donde creo que ninguna región-pueblo en el país lo ha tenido, esa identidad pura, nata, sui como llamamos nosotros.

Alfredo fue gestor de una música muy especial única y hermosa, tuve la oportunidad de estar de telonero para el cuarto centenario en 1974 en esa época Alfredo llegó de suiza a festejar al cuarto centenario de la fundación, entonces él era tan famoso, querido, extrañado, las presentaciones de Domínguez siempre eran totalmente masivas, era un honor, un lujo tenerlo a Alfredo Domínguez en Tupiza.

GA  En la actualidad existe música pesada, mucha cumbia chicha, bulla, etc. ¿Cual es tu criterio de esta realidad?

La música chicha, rock pesado que tocan ahora es inentendible, creo que el colmo ha rebasado, hay música clásica rock, cumbia. La cumbia del caribe digamos es  la más linda, creo que todo lo que está apareciendo ahora es una tergiversación, degeneración que va enmarcado mas por el sentido comercial, con el impacto de difundir para  la gente que está influenciada por el alcohol y la droga, eso ya no es música, eso ya es cualquier bulla, en este tiempo la gente se da cuenta a leguas de este carácter musical.

GA Se confunde la cultura con organizar eventos. ¿Cual es tu opinión sobre esto?

WS Pienso que gente que debería estar en cultura ya no hay, ya no existe, si hay alguien en cultura es para armar circo al pueblo y mas nada, contratan músicos de índole desconocida, de identidad desechada, donde justamente si se trata de cultura se debería explotar la música de nuestra región en este caso y eso creo que está sucediendo en todo el país.

En antaño en La Paz, Santa Cruz, cuando había gente en cultura era especialista en cultura, pero ahora entra cualquier persona que tenga muñeca familiar, político, etc, Ahí es donde están matando la cultura, hacen eventos y actividades de cualquier índole creyendo que están haciendo cultura.

GA Como debería ser el proceso cultural correcto

WS Se debería elaborar proyectos culturales constantemente, por ejemplo ahora que estamos en julio, se debería preparar proyectos para diciembre, resaltando nuestro folklore, explotar gente idónea conservando siempre  el folklore de criterio formal buscando músicos de base solida de un sentido cultural amplio, después organizar eventos en los que estén involucrados artistas del interior del país con buen gusto musical, por ejemplo nivel Kjarkas, grupos que brillaron cultural y artísticamente en el país y el mundo, para que de esa manera la gente aprecie ese gusto y no venga cualquier conjunto que no tenga ninguna ficha o curriculum poderoso de música, lo que suele pasar en la actualidad en el país.

GA ¿Que pensamiento aseveras del egocéntrico?

WS El egocentrismo es innato en el músico, algo que todo el mundo lo va tener, pero lo tienen que aplicar de la forma positiva que es la mejor forma de crecer en la tierra, esta deficiencia tendríamos que manejarla con pincitas, puesto que si yo soy músico e hice algo mas o menos grande por mi tierra, como por ejemplo el hecho de sacar un disco, no quiere decir que soy el papa, el dominante, esos pensamientos equívocos hacen que no quieran bajarse de la nube e incrementan el ego, pienso que se debería actuar de otra forma teniendo la firmeza de la humildad, sencillez  y la difusión mayormente que hay que transmitir a aquellos jóvenes y niños que vienen por detrás, de esa manera se va  cultivando la música y tildando el ego.

GA  ¿Tienen el apoyo de las autoridades?

WS Lamentablemente no se tiene, las autoridades en el sentido musical-artístico no tienen la menor noción de cultivar nuestra música, pienso que deberían existir instituciones privadas como; ONG, fundaciones, etc. donde nosotros mismos nos tendríamos que apoyar y recibir nuestro propio apoyo. Ya que las entidades públicas en el acervo cultural están pérdidas, no creo que en el corto plazo se llegue a crecer culturalmente, para eso van a tener que pasar muchos años (500)

GA ¿Qué consideras de los compositores, músicos sobresalientes de Tupiza que no tienen la cobertura de desenvolverse como artistas en nuestra tierra?

WS No hay apoyo, criterio ni el animo de levantar al artista e interpretes a realzar esa música que en realidad es nuestra, la alcaldía esta un poco equivocada, no hay ese sentido común de superación por nuestra cultura,  hablemos de música por ejemplo cuanta gente se prepara para tales eventos y el apoyo cultural del municipio es de cero.

Me da mucha pena enterarme de artistas que no se pudieron desenvolver en nuestra tierra teniendo una amplia capacidad, teniendo ya proyectos elaborados y negarlos en nuestra tierra, es como para agarrarle, perdón por la palabra, pero es para agarrarles a trompadas a los que no entienden de estas cosas.

Prefieren traerles a otros grupos, piensan que la gente se conforma con traerles circo al pueblo. Que les importa que cosa traigan, eso no es mostrar cultura, mostrar cultura es en primera instancia mostrar nuestros propios artistas.

GA En la actualidad. ¿qué personajes resaltan en el acervo artístico Tupiceño?

WS En Tupiza, estamos un poco frenados por el tema del folklore y en la temática de nuestra cultura por el momento no existe una innovación folklórica, los que aportan en el acervo artístico siguen siendo los mismos de siempre Willy Alfaro, los Andariegos, Humberto leyton, por el momento no  hubieron otras novedades, razón por lo que estamos retrasados.

Hace un tiempo había una fiebre de conjuntos musicales, gente que esté innovando en Tupiza, entre ellos los “Chalas” pero estos fueron grupos esporádicos que ahora ya no existen y los “Surcos”  que se fueron a otro genero de música que no es de nuestra tierra esta observación con todo el respeto que ellos merecen.

Creo que debemos hacer una movida para rescatar nuevos valores, esta temporada comenzar a trabajar para fin de año, fiesta de reyes, carnavales y tengamos novedades.

GA ¿Como crees que está el nivel cultural artístico en Tupiza?

Tenemos grandes talentos, entre ellos Tincho castillo (guitarrista-jazzista) así también hay dos músicos jóvenes en la actualidad que están creciendo bastante entre ellos; Oliver Álvarez y Jonathan, esperemos que les den el apoyo suficiente caso contrario se va perder esa ilusión que poseen estos jóvenes, el incentivo es fundamental para levantar los ánimos a estos jóvenes talentosos.

GA En el Primer Encuentro de Artistas Tupiceños, la presencia de los artistas fue masiva, es prueba de que existen muchos valores en nuestro pago. ¿Qué dices de esto?

WS Tupiza tiene muchos talentos como se dice dormidos, se tiene que llamar a eventos no solo de una fecha si no de mas tiempo como ser una semana; por categorías, por edad, calidad, dúo, tríos, conjuntos etc.

El Primer Encuentro de Artistas Tupiceños, fue una motivación de apoyar a todo artista y especialmente a un nuevo pimpollo para que posteriormente crezca artísticamente.

Para enero de este próximo año, hay que preparar otro evento más grande. Y perfectamente protocolado, con toda la logística correspondiente.

GA Qué mensajes puedes dar a los niños  y jóvenes acorde a la música tupiceña

WS Esa premisa de la expresión del alma que es la música, los niños deben captar y empezar a practicar en el instrumento que crean convenientes y empezara cultivar su y nuestra música.

Personalmente, para ese apoyo siempre estuve presente, para fin de año tengo de 10 a 15 alumnos, con la finalidad de que no pierdan su entusiasmo, les enseño guitarra y batería principalmente, constantemente estoy incentivándolos con el acervo chicheño; tocando la cueca, la tonada, zamba al estilo Tupiceño.

Estoy cumpliendo con mi meta con mi pueblo, no estoy yendo a ninguna institución para avisar a los cuatro vientos a decir que soy el único, puede haber otras personas y si hay les felicito pero en el sentido de cultivar la música chicheña.

GA Que les dirías a aquellos que puedan leer esta nota

WS Decirles que en Tupiza tenemos grandes talentos y estamos en un proyecto de renovación cultural y creo que vamos a tener novedades para fin de año en todo el sentido cultural.

28 de julio de 2012

P'ande vais Tata Santiago

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Obra de Raúl Lara
"...jineteando en tu brioso caballo, más que seguro que te espera la tijtincha, mazorca hincha que hincha."

No hay como Willy Alfaro Carvallo para hacernos recordar, mediante la letra y música de sus canciones, las tradiciones del pago querido. Y así me pasé el día del Tata Santiago, saboreando con el recuerdo de la deliciosa Tijtincha que preparaba mi querida abuelita Segundina, mientras mentalmente repetía la tonadita: "...convídenme la tijtincha de la vieja abuela Micaela, mece la olla revolviendo el puchero, p'atando maicito overo".

Y, ahí nomas, recordando el cumpleaños de mi amigo El Garo que, a propósito, lleva el nombre del santo, inevitable es invocarselo con cariño: "...Tata Santiago te lo pido de rodillas le mandes churas imillas"  aunque este Garufa diga que no quiere ninguna imilla para amañarse, menos para casarse ("...chura la imilla, gruesa rodilla, al año justo me estoy casando") porque bien se la pasa él sin compromisos de largo plazo. "¡Pa que pues...!" dice el cangrejo, mientras se atusa el bigote.

¡Que comida más rica es la tijtincha che! Y... joder, años ha que no la disfruto, tantos como pasaron desde que dejé el pago. Pero, ahí está el recuerdo de lo vivido y comido, que eso sí ¡no nos lo quita ninguno caracho!. 

Además, para mantener viva la tradición chicheña tenemos, afortunadamente, la música de Don Willy Alfaro C. y la interpretación que realizaran desde el Centro Cultural Queñua, nuestros queridos amigos Felo y Olo "Los Andariegos" misma que pueden disfrutar haciendo clic en el siguiente enlace:

Cuatro años pasaron desde que se publicó esta entrada y por lo visto,  "esnips" ya no está disponible, de manera que comparto otra versión del tema citado alojado ahora en Soundcloud.La Paz, julio de 2016.

Ahora, también disponible en Youtube (La Paz, Julio de 2022): 



5 de marzo de 2012

De cacho, chaqui y tamales

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Para despedir a nuestro amigo "Quintin Llano", que retorna a USA, le cascamos, el pasado viernes, una amena partida de cacho, con el "Flaquito Murillo" y el "Chiwanco Cruz". ¡Bien estuvo, che! Fue una noche en la que, a fuerza de no perder tanto, nos pusimos a buscar juegos diferentes a la querida "Tupiceña" y el infaltable "Alalay" hasta que llegó del recuerdo "la Generala" juego que, todos acordamos, era con el que habíamos empezado nuestras andanzas con el Cacho.

No contento con el casi empate, logrado a fuerza de Generalas, el Quintin propuso, para terminar la jornada, cascarle media botellita más de whisky, que, como atorrantes, aceptamos el Flaquito y yo, mientras el Chiwanco ¡Cosa rara, che! decidió tomar el camino de los buenos chicos y recogerse nomas.

Y ahí estaba, con mi chaqui a cuestas haciendo el mercado, mi habitual tarea de los sabados, agarrándome mentalmente a cocachos, mientras me reprendía, una y otra vez, por la atorrantada de haber aceptado cascarle esa media más la que, por supuesto, acabo con nuestro aguante chupístico.

Jodido es, pues, ir al mercado de chaqui y te llega la nostalgia de los mercados tupiceños dónde no faltan unos ricos tamales y una buena chicha para aplacar la resaca.

Bueno, queda el gusto de haber compartido con un amigo que nos visita anualmente y nos reúne para compartir unos tragos y, claro, unas reñidas partidas de cacho. Que te vaya lindo amigo Quintin, aquí estaremos esperando tu regreso.

Pero como no todo es quejarse, pensando en los tamales  del pago recordé que tenía guardado este reportaje, sobre los tamales de doña Guadalupe que encontré hace tiempo y lo comparto, ahora, con ustedes.

El Tamal de Guadalupe

Texto: Patricia Cruzado Villalobos
Visto en: Besame.fm


Visto en El Tamal y su origen
El olor del choclo hervido impregna la cocina y el patio de doña Guadalupe. Varias cazuelas salpican la entrada soleada, cercada por grandes puertas con rejas metálicas y guardadas por feroces canes. Los grandes recipientes contienen maíz, chalitas en remojo y el jigote de charque ya preparado para el relleno de los 1.200 tamales que hoy deben ser preparados por las mujeres de la familia Silisqui.

El Auténtico monumento al Tamal
Todas ellas son naturales de la localidad potosina de Tupiza, en la región de Sud Chichas, donde este plato se ha convertido casi en un símbolo de identidad, hasta el punto de que en la plaza de la Avenida del coronel Pedro Arraya se alza un curioso monumento a este preparado de maíz.

Durante sus 56 años de vida, doña Guadalupe, la hacedora de tamales más famosa de la ciudad, siempre ha vivido rodeada por el olor del choclo, herencia de su abuela y su madre, que ya vendían esta tradicional delicia tupiceña.

“El secreto reside en que le ponemos más carne y más cariño”, confiesa Susana, una de las sobrinas de la cocinera. Desde las 8.30, junto a la entrada del mercado negro, Susana Medrán y Soledad Sorzano venden por un pesito los tamales que su tía, ayudada por sus tres hijas y dos hermanas, cocina con esmero durante toda la jornada. Refrescos de manzana, soya, chicha de maní, pelón (de durazno seco), papaya, linaza o limonada acompañan el desayuno y colorean el puesto de las primas, que desde agosto multiplican la variedad de zumos con frutas como la piña o el membrillo.

Desde el norte de Argentina vienen a buscar el llamado “manjar mañanero de los tupiceños”, explica Remberto Alvarado, que desde hace 20 años acude al puesto para desayunar la bolita de choclo. Según él, el secreto radica “en la buena cocción de los granos”.

Cada año se celebra en Salta (norte de Argentina) un concurso de tamales y empanadas, en el que participan Salta, Tucumán y Catamarca, entre muchos otros. Para el argentino Alejandro Almedrez, el tamal tupiceño supera al ganador de la competición, y “por eso es que vengo a comprarlos siempre que puedo, son los mejores”.

De México a Argentina
En toda América Latina se celebran las ferias de tamales. Sin embargo, este plato sólo tiene en común su base de maíz, ya que sus formas de preparación, la variedad de ingredientes y su aspecto nada tienen que ver en cada zona. El origen del tamal (que en azteca significa envuelto) data de la época precolombina, cuando el choclo constituía un alimento básico de la dieta. Un sentido ritual y ceremonial envolvía a este plato, cocinado con motivo de las fiestas de los dioses.

Curiosamente no todo el mundo puede preparar el tamal. Según la degustadora tupiceña Ana Barroso, la creencia popular de que “los disgustos cortan la masa”, conlleva que a las mujeres embarazadas o con menstruación se les prohíba temporalmente cocinarlos.

Con fama internacional
Desde La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro o La Quiaca (norte de Argentina) realizan pedidos de miles de tamales a doña Guadalupe. Desde el mediodía hasta la noche, las mujeres de la familia se afanan en elaborar los tamales. Comienzan a las 12.00 y hasta las 22.00 no terminan de cocer el plato. “Todo el día estamos cocinando, tenemos mucho trabajo. Mis hijas seguirán la tradición porque yo ya estoy cansada”, cuenta la tupiceña entre risas. Su entrañable rostro, si bien transmite la dulzura de las abuelas, delata años de arduo trabajo entre fogones.

“En Navidad los tamales no duran ni media hora, nos los quitan de las manos”, narra tímidamente Soledad mientras entrega varios tamales a los clientes impacientes. “Antes los vendíamos a 50 centavos, y hace seis meses subimos a dos tamales por 1,50. Ahora está a un boliviano la unidad, porque prepararlos requiere muchísimo trabajo. La gente sigue comprando porque los tamales de la tía encantan”.

Doña Guadalupe recuerda que el pedido más grande que realizó fue de 5.000 tamales para el aniversario de Sucre, el 25 de mayo. Hace unos días preparó 2.000 para enviar a La Quiaca, con motivo del aniversario del país vecino, esa misma fecha. Se cocinan “los especiales”, que se venden por dos bolivianos, y llevan dentro un relleno extra de aceitunas y huevo duro.

La familia relata que en una ocasión les visitó un turista buscando los tamales “guadatiki” y ninguno entendía lo que quería decir. “Seguramente lo leyó en alguna guía de viajes y se hizo un lío con el idioma. Nos reímos mucho, pero nos ilusionó que vinieran extranjeros buscando nuestros tamales”.
A pesar de que la maestra del tamal evada la pregunta, puede presumir de haber heredado el secreto que sólo sus generaciones venideras tendrán la suerte de conocer para deleite de los tupiceños.

La receta del tamal
Se colocan dentro de las cacerolas 15 libras de charque de llama. Antes se echa la cebolla picada en cuadraditos con el aceite, a lo que se añade la carne deshidratada, manteca, ají, orégano, comino, colorante, pimentón y ajo mezclados.

Se cuece el choclo ya pelado para ablandarlo antes de pasarlo por la moledora. Luego, en un barreño, se le añade manteca, azúcar, agua y sopa de carne, para darle más jugosidad. Se forman bolas de maíz y se rellenan con la masa de charque y dos pasas.

La chala del maíz se cuece en agua para ablandarla. Posteriormente, las bolas de maíz con corazón de carne son envueltas con la chalita. Con una de sus hojas se anuda la parte superior del tamal, recordando a una cebolla, pero más blanda y de color marrón.

Cuando cae la noche, los tamales se introducen en grandes cacerolas con aceite, donde se cuecen y adquieren la apariencia, consistencia y sabor deseados. Al día siguiente, en el puesto se mantienen calientes con un hornillo de gas.

5 de enero de 2012

Que grande ya estar la fiesta...

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Me gana la nostalgia y, puesto a recordar, busco y encuentro al querido y recordado Humberto (el Negrito) Leyton Armendia, interpretando La Fiesta de Remedios y Fiesta de Reyes, composiciones, ambas, del Gran Willy Alfaro, disfrútenlas paisanos que, como yo, no pudieron llegar al pago para celebrarla, allá en Remedios, saboreando los ricos tamales, humintas, chicha, agua y anchi o el delicioso picante de cabrito (del k'asauchu pa' que hablar).



"Borrachito me estoy yendo, del burro me estoy cayendo, sujétame idiota en vez de estarme sonriendo"
¡Pucha, que es lindo mi pago!

26 de agosto de 2011

Del pago sus tradiciones (la fiesta de Santa Anita)

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Seguramente, muchos paisanos recuerdan la llegada de la fiesta de la miniatura al pago, justamente el Día de Santa Ana (26 de julio) y, para quienes pensaron que era una tradición perdida en el polvo del tiempo, les cuento que no es así...

No señores, al contrario parece que está más viva que nunca y, finalmente, ingresó a la era de la impresión de moneda propia, muchos dirán que antes el intercambio se realizaba con onzitas de plomo, botones o qué se yo, pero bueno ahora circulan estos billetitos que les presento gracias al "Periódico El Sureño".

Mis felicitaciones para "El Sureño" por haber rescatado, de este modo, a algunos de nuestros personajes notables, seguro estoy que la galería se irá completando con el paso de los años.
Mira nada más, lo bueno de la Santa Anita de este año que hasta su periodiquito tiene. Y para que no anden diciendo, por ahí, que eso ya lo hacen otros, esta fiesta... ¡Hasta tuvo su disquito!

Por favor, visiten la nota con la que El Sureño anunciaba la circulación de esta producción, visitando su  Sitio Web: http://www.loschichas.com (haciendo clic aquí)