La señora de la imagen es mi bisabuela, María E. Murillo, la matriarca de mi familia. De ella, mi tío Roberto Murillo cuenta la siguiente anécdota:
«Tuitus los de la familia tenemos algo que nos caracteriza y es el sentido del humor, recuerdo una anécdota de tu bisabuela, mi tía María: yo recogía a los dos murillines —el uno bajo y alto el otro (tu abuelo y mi papá)— de las aulas universitarias donde doña Calixta fungía como rectora, en un pedopleo total. Le dije a la tía:
—Estos dos están borrachos.
A lo que ella me contestó:
—No se dice borrachos, queda feo.
Entonces le respondí:
—¿Y cómo les digo?
— Se dice punteaditos— contestó ella rápidamente.»





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