Ella ya no está, pero intento mantener lo más que puedo sus tradiciones y preparar los platos que cocinaba, aún sabiendo que nunca tendrán la sazón de su comida. La sazón del amor.
¡Ay, Vidita!
Sí, a ella le gustaba fritar el queso así.
Sí, también pensé hacer cocer las habas con ambas cáscaras, pero me hubiera dicho ¡Ay, vidita, no seas flojo 😥!




