Conocí entonces, a un Leonardo Favio que le cantaba a la vida, al amor y se identificaba con la gente de a pie, un Leonardo Favio que era más, que mostraba su faceta de cantor del pueblo, identificado con el obrero explotado del que, entonces como ahora, se aprovechan los que sabemos, a ese hombre que aprendió de un judío que es respeto y amor, ese Favio que, como nosotros, amó mucho y le amaron, que le encantaba trasnocharse con locas y ladrones y a quien mil veces borracho le descubrió el sol, sin preguntarse más por qué la vida.
Después de muchos años encontré, gracias a esos tipazos que sin conocerlos sentimos que son nuestros amigos y comparten lo que tienen en esta maravilla tecnológica que ahora disfrutamos y entonces no imaginamos que es la web, esta canción que quichicientos años ha escuché y grabé de las emisiones de ¡Color, la Radio! Perdí el casette hace tiempo, pero ahora puedo compartirla con ustedes, gracias a YouTube y @RamonFausto, así sin decir nada más, porque no sé...
¡Qué más les podría contar!





QUE TIEMPOS AQUELLOS
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