
Coloncito, luego de doce años volvió a su natal Tupiza y lo hizo de la mano de su hermana gemela... la Humildad, virtud que conserva desde cuando sin siquiera un hasta luego, dejamos de vernos allá por 1982. Esta es razón suficiente para que sin previo acuerdo, echáramos a rodar nuestras extremidades por las calles de Tupiza, donde su memoria prodigiosa hizo presencia constante e imparable por las familias de las casas que aún conservan o no sus estructuras de antaño, en esa memoria prodigiosa del querido amigo están guardados los nombres y apellidos y sus ramas genéticas diría yo de ese pueblo añejo, fisonomista como el que más, seguro quedó asombrado de mi inútil esfuerzo para recordar rostros y anécdotas pasadas, puesto que al respecto tengo inútil la memoria, comparada con el collage extenso de Colón.

Anduvimos por el tontodromo del andén alargando esa costumbre que hoy no existe, prolongando esa romería sin santo alguno, con esa bulla humana tapada sólo por el pitido de las locomotoras de vapor y nos sumergimos en olores y sabores virtuales de esas cocineras de picantes, asado de cabrito, humitas, tamales y saice que siempre me sonó como Sauce.
Recordamos también, los afanos de papayas, café oriental, piñas y bananas que los viajeros negociantes acomodaban desde Villa Fátima, en las ventanas del tren. Y así siempre deambulando, solucionamos los problemas locales del país, el mundo y nos atrevimos con el universo y su creador omnipotente.

Coloncito hermano del alma, te deseo un feliz retorno al país de la "z" y el coño y de mi parte, dale una reverenda patada en el culo a Rajoy quien haciéndose el pelotudo privatizo Bankia el banco más corrupto del universo olvidando que es un hombre de derechas.
Hermano que tengas buen retorno, estaremos esperando tu regreso a tierras coloradas con la tranquilidad de nuestros tiempos.
Un abrazo.