Mi encuentro con el Kella
¡Dejá de joder con eso, que a Tupiza no la fundó ningún español, quichua o aymara conquistador, caracho! le repliqué al paisano que hecho al versado en historia, trajo a colación el dizque aniversario de la fundación del pueblito encantau.Sin embargo, apoyo que se aproveche el motivo de una fundación que no fue, para tener momentos que permitan encontrarnos y compartir con los amigos, para de esa manera reforzar los lazos de amistad y el sentimiento chicheño en los paisanos, manifesté enfático para cerrar el tema.

Habiendo obtenido el correspondiente salvoconducto y con esa premisa en mente, me dispuse a asistir el día viernes 6 de junio recién pasado, al Rompe cantarito a presenciar y festejar el encuentro junto a Los Andariegos genial grupo de amigos que llegan a alegrarnos con su canto pleno de gratos recuerdos y posteriormente el sábado 7, a la Kermesse organizada por Acción Nacional Chicheña en la Cancha Mariscal Braún.

Y estábamos compartiendo con el Manino Villegas, el Tuco Aramayo, los hermanitos Jauregui (Carlos y Enrique) y el Chori Villegas, cuando de pronto, sin mediar motivo alguno el Chiwanku Cruz que retornó a la mesa, comenta que allá en el fondo junto al Garufa Soruco estaba su primo hermano, como no distinguía al mentado primo, pregunté cual de ellos y enterado del nombre y apellido del susodicho me dirigí al lugar señalado para cerciorarme si era cierto lo que presentía.
Un abrazo con el Garufa, fue el preludió de lo que sería un memorable encuentro y justificativo suficiente para festejar lo que se les ocurra a los paisanos, porque ahí al lado estaba, justo como señalara el Chiwanku, ni más ni menos que el Freddy Beltrán amigo y compañero de curso en ese bizarro Cuarto "C" sobre el que comenté hace unos meses.
!Pero, qué te voy a contar! Un momento difícil de describir, con recuerdos saliendo a borbotones, un abrazo repetido, los nombres de los amigos aflorando a los labios inquiriendo dónde estaban, recordando a quienes encontramos, cuando los vimos por última vez, serenatas cantadas debajo de un balcón, en fin...
Los tragos más ricos son los que te sirves con los amigos, pero no se comparan al que compartes con un amigo al que no veías por treinta años (toda una vida) que es el tiempo que calculamos que el Kella y el Pataco (como me llamaban en el 4° C) no se veían. Mirá vos, que hasta de nuestros apodos de colegio nos acordamos.

Así que sin miedo, organicemos y participemos de los encuentros que sirvan para encontrarse entre paisanos, amigos y compañeros, entre tupiceños, villazonences, cotagaiteños, viticheños, atocheños y chicheños todos, que ese será el camino para encontrar la unidad de nuestros pueblos y cooperar cuando sea posible con otros paisanos y amigos.